¿Por qué piden que evitemos tomar alcohol cuando estamos a dieta?

Autora: Mariela Navarrete

Probablemente alguna vez fuiste con algún nutriólogo porque decidiste adoptar un nuevo estilo de vida, mucho más saludable, y, tal vez, con unos kilitos menos. Tu nutriólogo comenzó a crear tu menú, hasta que hiciste la famosa pregunta: ¿puedo tomar alcohol con esta dieta?

Seguramente la respuesta fue negativa, ¿te explicaron por qué?

El alcohol tiene grandes cantidades de azúcar. El problema es que, cuando nuestro cuerpo ingiere más carbohidratos del que requiere diariamente, entonces, se empiezan a acumular en reservas de grasa, por lo que, cuando estamos en un plan de nutrición, la ingesta de alcohol impide que el tratamiento tenga la eficacia que debería tener. E incluso, puede hacer que ganemos más peso del que queremos perder. Generalmente, aunque el peso pueda llegar a disminuir cuando estamos a dieta, el porcentaje de grasa es el indicador que nos dice que algo no estamos haciendo bien. Si empezamos a generar mayor reserva de grasa, directamente se verá reflejado en dicho porcentaje, y, recordemos que, cuando estamos en tratamientos de pérdida de peso, lo que más nos importa perder es la masa grasa, y siempre mantener lo más que se pueda de músculo. Ya que eso es lo que nos ayudará a tener un mantenimiento del peso perdido mucho más efectivo a largo plazo.

Hay personas que llevan una alimentación saludable, pero el consumo de alcohol lo echa todo a perder y es por eso que no ven resultados tan efectivos. Y con alcohol, me refiero a TODOS los tipos.

Hay que recordar también que, el alcohol nos aporta lo que llamamos “calorías vacías”; esto quiere decir que no nos aporta absolutamente nada de nutrientes al momento de ingerirlo. Por lo que, al consumirlo, únicamente estamos ingiriendo calorías de más que pueden llegar a repercutir en nuestro peso y en nuestra salud. Peor aún si lo combinamos con bebidas con más azúcar, como es el refresco o los jugos, así que cuidado con las combinaciones que haces.

Hay algunas bebidas que nos proveen de antioxidantes, como el vino tinto; pero recuerda que todo consumo es con moderación, y la recomendación es de una copa diaria. Es importante que, cada nutriólogo o médico te dé las recomendaciones de acuerdo a tus características y a tu plan de alimentación, ya que hay algunos tratamientos donde el consumo de alcohol es estrictamente prohibido. Así que es importante platicarlo directamente con tu especialista para que no afecte a la eficacia de tu tratamiento.

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