Alcohol: el riesgo que representa para los adultos mayores

Autora: Ma del Carmen Arias Gómez

La mayoría de las personas beben menos alcohol a medida que envejecen. Sin embargo, algunos mantienen patrones de consumo excesivo de alcohol durante toda la vida y otros desarrollan problemas por primera vez en sus últimos años. Los muchos desafíos que surgen en esta tercera etapa de la vida (ingresos reducidos, problemas de salud, soledad, la pérdida de amigos y seres queridos) pueden hacer que algunas personas beban para escapar de sus sentimientos.

Existen varios factores que hacen que beber, incluso a niveles normales, sea un comportamiento cada vez más riesgoso a medida que se envejece. La capacidad de metabolizar el alcohol disminuye. Después de beber una cantidad determinada, las personas mayores tienen concentraciones más altas de alcohol en la sangre que las personas más jóvenes, debido a cambios en el organismo como un menor volumen de agua corporal total y tasas más lentas de eliminación en el cuerpo. Eso significa que una cerveza o dos que pueden tomar sin consecuencias a los 30 o 40 años tiene más impacto a los 60 o 70 años.

El cuerpo también puede experimentar otros cambios relacionados con la edad que aumentan los riesgos asociados con las bebidas alcohólicas. La vista y audición pueden deteriorarse; los reflejos pueden disminuir. Estos tipos de cambios pueden hacer que se sientan mareados, incluso después de beber solo una pequeña cantidad. Como resultado, las personas mayores tienen más probabilidades de sufrir caídas relacionadas con el alcohol, colisiones automovilísticas u otros tipos de accidentes. 

Beber también puede empeorar muchas condiciones médicas comunes entre las personas mayores, como la presión arterial alta, la diabetes y las úlceras.

Además, las personas mayores tienden a tomar más medicamentos que las personas más jóvenes, y mezclar alcohol con medicamentos de venta libre y recetados puede ser peligroso o incluso fatal.

En un artículo publicado en Adicction, establece que un número significativo de adultos mayores tiene problemas continuos con el alcohol. Se ha estimado que entre el 10% y el 50% de las personas de 60 años o más, beben por encima de las pautas actuales. Incluso entre los adultos de 75 años o más, hasta el 20-25% pueden participar en el consumo excesivo de alcohol. Este consumo excesivo de alcohol contribuye a elevar la mortalidad, la morbilidad y los costos de atención de salud.

Las pautas nutricionales generales recomiendan límites de no más de 1 bebida por día para las mujeres y 2 bebidas por día para los hombres. El Instituto Nacional de Abuso de Alcohol ha recomendado límites de no más de 3 bebidas por día o 7  por semana para mujeres y no más de 4 bebidas por día o 14 por semana para hombres. La American Geriatrics Society ha definido el consumo de alto riesgo como más de 3 bebidas en una ocasión de mayor consumo o más de 7 bebidas por semana para adultos de 65 años o más. Solo unos pocos estudios han examinado las conexiones entre los patrones de consumo de alcohol y los problemas relacionados en adultos mayores. 

Si bien es cierto que el consumo de alcohol disminuye en la tercera edad, hay un grupo de adultos mayores que aumentan su consumo, con un mayor riesgo de deterioro en las actividades de la vida diaria, por lo que hay que vigilar el consumo de alcohol en esta etapa de la vida.

Para mayor información: Adiccion. 2006; 101 : 1265–1276

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