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La ayuda puede llegar de muchos lados

09 de abril de 2017


¿Alguna vez te ha pasado que quien menos te imaginas te hace ver las cosas de un modo en que jamás las habías pensado? Ya sabes, algún punto de vista, que sin necesidad de ser rimbombante ni sofisticado logra sorprenderte y dejarte una sensación de que te acaban de abrir los ojos, que algo que antes parecía complejo ahora se vuelve más simple o al menos más claro.

 A veces incluso sucede con una frase que escuchamos al vuelo, o un dicho popular que de pronto cobra un nuevo significado para nosotros, o cuando prestamos atención a una canción que hemos escuchado, e incluso cantado, miles de veces y que sin embargo no nos habíamos percatado del sentido de la letra o de algún detalle de la misma. Se trata de un momento en que se nos viene una sensación de que nos cae el veinte o se nos prende el foco. Es un momento de reflexión, un giro de ángulo, un cambio de sentido.

 Los seres humanos necesitamos de los demás, por mucho que nos pueda costar trabajo reconocerlo, por mucho que nos hiera en nuestro ego, somos uno de los seres vivientes más dependientes que habita este planeta. Pero a veces nuestro excesivo amor propio nos lleva a olvidarlo y nos lleva a engañarnos. Es por esto que en este breve escrito te invito a pensar un poco en la necesidad de buscar ayuda cuando estamos tratando de resolver algo importante para nosotros. Especialmente cuando el objetivo que nos estamos planteando guarda una particular dificultad o cuando tenemos el antecedente de intentos previos que no han funcionado. Bajar de peso es un ejemplo de un objetivo ambicioso, pero no por la simple baja de peso sino por la capacidad de generar un cambio en el estilo de vida de uno, en los hábitos y la rutina diaria que nos puedan llevar a mantener una vida saludable. Ante una meta de este tamaño se vuelve invaluable el apoyo de un equipo de trabajo, no solo la ayuda que nos pueda ofrecer un especialista de manera aislada sino el soporte que nos brinda el conjunto de un grupo multidisciplinario de especialistas que puedan marcar la diferencia entre lo que es un intento más de bajar de peso o un logro definitivo y duradero.

 ¿Sabes cuantas veces le pasa a un terapeuta que aquella cosa que viene tratando que su paciente pueda percatarse sobre su forma de ser o de manejarse en la vida se la hace ver alguien completamente externo al tratamiento? Muchas veces nuestros pacientes nos dicen: “mi amiga me hizo ver algo que no había pensado nunca, que yo…”y uno por dentro sabe que eso es algo que uno viene tratando de hacerle ver al paciente de manera repetitiva y desde hace tiempo. Pero ¿Qué es lo importante aquí? ¿Qué sea uno quien se lo diga? ¿La persona que recibe el mérito? O acaso lo verdaderamente importante pueda ser que el propio paciente, sea de la forma que sea, logre finalmente entender las cosas que más de uno trata de mostrarle. En resumidas cuentas, a veces lo que el psicólogo no logra hacerle entender al paciente, la nutrióloga viene y se lo muestra con una sencillez y franqueza que no dejan espacio a dudas, lo que el terapeuta físico le explica al paciente sobre el efecto que tiene la tensión y las preocupaciones sobre el propio cuerpo, el psicólogo viene y lo aclara con el paciente ayudándole a desmenuzar y comprender las emociones y los pensamientos que lo abruman. A veces lo que la nutrióloga no logra que el paciente atienda puede ser retomado tanto por el terapeuta físico como por el psicólogo, quizá cada uno con sus propias palabras y su muy particular modo, y quizá en algún punto el paciente finalmente comience a escucharlo.

Podríamos abrir aquí un debate referente a si ese cambio que ocurre en la persona se debe a la influencia de los otros o quizá también a un proceso propio de comprensión y entendimiento. Algo que se viene gestando desde el interior del propio paciente, un cambio interno que abre nuevas posibilidades. Quizá todas estas opciones sean viables e incluso se puedan presentar de manera sumatoria y simultánea. Si bien no tenemos una respuesta definitiva a si los cambios benéficos que uno logra se deben al esfuerzo de uno, al de muchos o al del conjunto, lo que sí sabemos es que los seres humanos tenemos tanto la capacidad de buscar el bienestar, la mejora y el crecimiento, como la tendencia a repetir los mismos errores, tropezar con la misma piedra y no parar hasta tocar fondo. Son los claros y oscuros que habitan en el interior de toda persona, son los matices entre los que pintan de luz y de colores sus vidas.

 Nadie tiene la verdad de la vida en la mano, nadie tiene las mejores ni las únicas palabras indicadas, nadie posee la respuesta a las cosas que como seres humanos nos pasan. Sin embargo que no quede duda que las grandes cosas que tanto hombres como mujeres logramos construir en la vida se gestan en el esfuerzo constante y conjunto con los demás. Aquel que se haya gestado a si mismo que deje de llamarse “humano”, aquel que pueda reconocer la necesidad de ayuda de parte de los otros y que tenga la humildad y sensatez de solicitarla, que se prepare para las grandes cosas que pueden ser materializadas a partir del simple polvo y a lo largo de su vida. ¿Cuándo fue la última vez que solicitaste ayuda con algo? ¿Cuándo fue la última vez que te permitiste recibirla? ¿Cuándo piensas empezar a resolver junto conmigo aquello que tanto te cuesta trabajo?

Imagen de Odoo y bloque de texto

Escrito por: Allan J. Hernández Ceron

“Allan Hernández, psicólogo y psicoterapeuta, siempre interesado en la transmisión de la importancia que tienen las emociones y los pensamientos para llevar una vida saludable, tanto dentro como fuera de uno mismo. En VIME procura conjugar este deseo con la psicoterapia.”