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Lo que la obesidad esconde

13 de junio de 2018


Muchas veces en el consultorio, los pacientes asisten con muchas ganas de perder peso, sin embargo, conforme pasa el tiempo aparecen algunos miedos o angustias que alentan o entorpecen el tratamiento. El autoengaño aparece justo en esos momentos, además de algunos otros inconvenientes, pero, ¿qué es el autoengaño? Es convencernos a nosotros mismos de una realidad que es falsa, pero lo hacemos de manera inconsciente. Se diferencia de la mentira porque cuando mentimos sí somos conscientes de no estar siendo sinceros, es decir, de faltar a la verdad. Muchas personas que realizan un plan alimenticio cuyos resultados no mejoran, se convencen y se dicen a sí mismas que no saben lo que sucede, incluso que llevan al pie de la letra todas las recomendaciones. Es frecuente también escuchar frases del tipo “ya más no puedo hacer”, “es imposible comer menos”, “pero si lo hago todo bien”.

¿Qué hay detrás de estas frases? En consulta aparecen resistencias para no enfrentar nuestros miedos, uno de ellos muy común es adelgazar y vernos más débiles, enfermos y en muchos casos el miedo a vernos más grandes de edad, el miedo a la vejez.

La vejez conlleva el principal conflicto durante el envejecimiento, está asociado con las pérdidas, tanto de capacidades físicas (como la vista, el andar, la fuerza), como de roles sociales (trabajo, cuidado de los hijos, grupos sociales), y por supuesto de personas cercanas que comienzan a fallecer (pareja, amigos, familiares). Si entendemos el envejecimiento como un proceso de adaptación frente a estas pérdidas, es posible describir muchas de sus características de forma muy cercana a lo que implica un proceso de duelo en cualquier otra etapa de vida anterior.

Mientras que para algunos la tercera edad puede significar el momento ideal para dedicarse a uno mismo, para abocarse a las tareas que habían sido postergadas en otra etapa de la vida y aprovechar el tiempo libre para descansar, para otros no resulta tan sencillo encontrarle el lado positivo.

Finalmente, lo más importante frente a cualquier tipo de pérdida, como las que suceden como parte del envejecimiento, es la capacidad que tenemos para enfrentarnos a ellas. Tanto la fortaleza interna y emocional, como de redes sociales de ayuda son importantes. Adaptarnos a los cambios significa encontrar nuevas opciones posibles, que nos permitan obtener más o menos la misma satisfacción que obteníamos de aquellas que ya perdimos, sólo así podemos salir enriquecidos de lo que a primera vista parece una pérdida.

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Escrito por: Rogelio Germán