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Regulación emocional y hambre emocional

19 de julio 2017


La autorregulación emocional o el control emocional, es la capacidad del ser humano  para modificar su conducta en función de las demandas de su ambiente. La ponemos en práctica, al identificar y reconocer nuestras emociones/sentimientos, tanto placenteros (alegría gratitud) como displacenteros (miedo, enojo) y poder darles un manejo efectivo. Para poder combatir el hambre emocional, es necesaria ejercitar ésta capacidad.

Una persona con un inadecuado control emocional puede REACCIONAR de la siguiente manera:

A) Contestar bruscamente. La persona responde sin pensar su contestación; dejando entrever la dificultad de expresar su enojo e inconformidad de manera efectiva, sumado al enojo, está la vergüenza y culpa por su respuesta irreflexiva y posibles consecuencias resultantes hacía con los demás.

B) Actuar impulsivamente. Su enojo, tristeza o frustración pueden llegar a ser vividas como emociones altamente abrumadoras, por lo que puede desencadenar alguna acción automática. Dejarse llevar por un antojo, desencadena un atracón

C) Sentirse desbordado y necesitar calmarse a sí mismo. No sabe cómo se siente, ni identifica qué siente o dónde, pero sabe que necesita tranquilidad y protección contra su dolor. El hambre emocional surge instantánea, pidiendo algo en concreto, que viene aparentemente a “calmar y cuidar” de uno mismo.Esto se puede generar a través de las vivencias a lo largo de la vida, si una persona crece en un entorno de “invalidación emocional”.  Si al experimentar ciertas emociones, los niños no fueron tomados en cuenta o validados e incluso pudieron ser castigados. Ejemplo de ellos sería, pedir que deje de llorar, burlarse de él al estar compartiendo algo doloroso, etc. Esto promueve, que desde muy pequeños se tenga la idea de que es mejor reprimir e ignorar las emociones/sentimientos que exteriorizarlas.

Llega un momento en que ignorar o contener las emociones, sin importar la intensidad con qué se presenten, se llega a un nivel tan crítico, qué se vivencian como una tormenta emocional, y  la única manera “aparentemente “de manejarlo es con ayuda de la comida.La persona que se cede al hambre emocional se encuentra limitada para el manejo del dolor emocional, ya que no ha desarrollado la capacidad de manejar lo que siente y sus reacciones se vuelven impulsivas e incluso auto dañinas.

Una persona con una inadecuada autorregulación emocional puede trabajar en un espacio terapéutico, los siguientes puntos:

1.-Desarrollar una tolerancia sana al dolor emocional, para hacer frente a los eventos estresantes.

2.-Desarrollar la atención consciente, la cual consiste en sentir las cosas tal y como están sucediendo, percibiendo claramente los pensamientos, sensaciones físicas, emociones y eventos en el momento en que ocurren.

3.-Poder Modular emociones/sentimientos sin REACCIONAR de manera arrebatada y destructiva.

4.-Desarrollar comunicación asertiva, poder expresar pensamientos y necesidades de manera firme, clara y con respeto, pudiendo llegar a acuerdos para la resolución de la situación problema.

Ser emocionalmente inteligente, es en pocas palabras, descifrar la información emocional propia y de los demás y poder actuar asertivamente en consecuencia, sin poner en riesgo nuestro bienestar en cualquier aspecto de nuestra vida.

Imagen de Odoo y bloque de texto


Escrito por: Griselda Camacho Rodriguez

Psicóloga con experiencia clínica. Admiradora de la naturaleza humana y todas sus creaciones. Asidua impulsora de la toma de conciencia. Con la terapia de apoyo que brinda en Vime ha logrado desgranar a profundidad la relación entre las emociones y los hábitos alimenticios.