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Somatizar: cuando la mente enferma al cuerpo

24 de abril de 2017


Las preocupaciones de la vida, los problemas que enfrentamos en diversos contextos en los que nos desenvolvemos y los conflictos emocionales que vivenciamos, tanto con nosotros mismos como a nivel interpersonal. Todas estas situaciones tienen un efecto en nuestro estado de salud y funcionamiento físico, de la misma manera en que tener un padecimiento crónico incide en nuestro estado de ánimo

Muchas personas viven cotidianamente acompañados del dolor o algún padecimiento, acuden con diferentes especialistas y reciben reiteradamente la misma respuesta: fisiológicamente no tienen nada. Son canalizados al psicólogo o al psiquiatra, cosa que los consterna pues efectivamente sufren a causa del dolor. Les duele la cabeza, la espalda, o padecen de colitis, gastritis, insomnio, cansancio crónico, migraña, hipertensión, adicciones, etc.

La falta de un diagnóstico que aclare su condición incrementa su nivel de angustia, al mismo tiempo que la ansiedad excesiva contribuye a mantener las dolencias corporales, de manera que la calidad de vida se ve afectada. Sólo mediante un enfoque bio – psico – social es posible comprender la manera en que la mente, al enfrentar una situación que no puede procesar mediante sus recursos internos, utiliza al cuerpo como medio de expresión, dando origen a la enfermedad psicosomática.

De manera que es a través de la intervención terapéutica que se ha de trabajar con la mente de la persona, con sus emociones y pensamientos, para atender este tipo de padecimientos, en forma conjunta con el médico o especialista. Se trata de un abordaje dinámico y complejo, ya que no existe un sentido único y lineal que esclarezca cada tipo de dolencia, como suele creerse al atribuir a cada parte del cuerpo un solo significado.

Para una persona, sus neuralgias crónicas pueden representar inconscientemente una forma de aferrarse al dolor físico para evitar el compromiso afectivo; sin embargo, para otra esta misma situación puede tener otras implicaciones. En algunos casos puede obedecer a una situación fuera de lo cotidiano, como un duelo o un evento traumático, que de manera temporal le sobrepasa y le lleva a expresar el dolor emocional a través de padecimientos físicos. Mientras que en otras situaciones, la enfermedad psicosomática es resultado de una forma de ser y de pensar que el paciente ha construido a lo largo de toda una vida.

El psicoanálisis entiende las enfermedades psicosomáticas como fallas para lidiar con la interrelación que existe entre la realidad psíquica (que es personal e interna), la realidad social (que se refiere a los vínculos con los demás) y la realidad del cuerpo. Desde esta perspectiva, podemos ver la salud como esos momentos en los cuales lo psíquico y lo somático se encuentran bien integrados.

Somatizar es la manifestación de una inhibición o una falla, que puede ser temporal o más o menos permanente, en las funciones mentales necesarias para procesar los conflictos y ansiedades a los que todas las personas estamos expuestas. De modo que el cuerpo se presenta como el único medio para expresar o descargar, en forma concreta, las tensiones que aquejan la vida emocional del individuo.

Paradójicamente, la enfermedad psicosomática alivia al menos en forma pasajera, la dolencia psíquica o emocional de quien la padece. Para algunas personas puede ser más manejable sobrellevar el dolor de una gastritis, que el sufrimiento por una separación o la pérdida de un ser querido. La labor terapéutica busca establecer un puente que permita comprender los conflictos o ansiedades subyacentes y fortalecer las herramientas psíquicas que permitan al paciente procesar y manejar el dolor psíquico, para que tanto cuerpo como mente se beneficien de este trabajo.

El terapeuta cumple con la función de ayudar al paciente a discriminar y nombrar los distintos estados emocionales que le aquejan; es decir, le posibilita pensar acerca de lo que le pasa y a evitar que las situaciones de ansiedad se conviertan en eventos incomprensibles que lo abrumen y lo paralicen. La finalidad es que la palabra y el pensamiento sustituyan a los mecanismos de descarga que hacen padecer al cuerpo.

Esto no significa que no exista la enfermedad física, como seres humanos todos tenemos un cuerpo que es proclive a enfermar, que necesita de cuidados médicos, estudios de laboratorio y tratamientos farmacológicos para sanar. Pretender que la mente lo abarque todo, sería caer en la misma escisión que ocurre cuando no se considera la influencia psíquica en el funcionamiento corporal.

Imagen de Odoo y bloque de texto


Escrito por: Rosa María Buendía

Con quince años de experiencia en psicoterapia, está interesada en aplicar el psicoanálisis para ayudar a los pacientes a conocerse mejor, a comprender sus emociones y a mejorar sus vínculos.